01/08/2010, 18º Domingo de
Tiempo Ordinario.
Primera Lectura: Eclesiastés 1, 2; 2, 21-23
"¿Qué saca el hombre de todos los trabajos?"
¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de
vanidades, todo es vanidad! Hay quien trabaja
con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que
dejarle su porción a uno que no ha trabajado.
También esto es vanidad y grave desgracia.
Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos
y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol?
De día su tarea es sufrir y penar, de noche no
descansa su mente. También esto es vanidad.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial: 89
"Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en
generación."
Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: "Retornad,
hijos de Adán." Mil años en tu presencia son un
ayer, que pasó; una vela nocturna. R. Los
siembras año por año, como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana, y por la
tarde la siegan y se seca. R. Enséñanos a
calcular nuestros años, para que adquiramos un
corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten
compasión de tus siervos. R. Por la mañana sácianos
de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría
y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga
prósperas las obras de nuestras manos. R.
Segunda Lectura: Colosenses 3, 1-5. 9-11
"Buscad los bienes de allá arriba, donde
está Cristo"
Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo,
buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo,
sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes
de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis
muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en
Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces
también vosotros apareceréis, juntamente con él, en
gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo
terreno que hay en vosotros: la fornicación, la
impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que
es una idolatría. No sigáis engañándoos unos a
otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y
revestios del nuevo, que se va renovando como imagen
de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este
orden nuevo no hay distinción entre judíos y
gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y
escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la
síntesis de todo y está en todos.
Palabra de Dios.
Evangelio: Lucas 12, 13-21
"Lo que has acumulado, ¿de quién será?"
En aquel tiempo, dijo uno del
público a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que
reparta conmigo la herencia."
Él le contestó: "Hombre, ¿quién me ha nombrado juez
o árbitro entre vosotros?" Y dijo a la gente:
"Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues,
aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus
bienes." Y les propuso una parábola: "Un hombre rico
tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos:
¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y
se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros
y construiré otros más grandes, y almacenaré allí
todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces
me diré a mí mismo: hombre, tienes bienes acumulados
para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena
vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van
a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién
será? " Así será el que amasa riquezas para sí y no
es rico ante Dios."
Palabra del Señor.